
GRECIA 2019
VIAJE MOCHILERO A GRECIA DE 24 DÍAS
Este año nuestro destino es Grecia, donde vamos a pasar 24 días en total, desde el 10 de julio hasta el 2 de agosto. Nuestro viaje consta de dos partes bien diferenciadas: La Grecia continental a la que vamos a dedicar 2 semanas, y la Grecia insular, a la que dedicaremos 1 semana para conocer diferentes islas (Santorini, Naxos y Mykonos).
Como en todos nuestros viajes, hacemos un plan previo de lo que queremos ver y visitar, pero dejándolo siempre lo más abierto posible para poder introducir cambios sobre la marcha. Por tanto, previo al viaje tenemos reservado los vuelos de ida y vuelta y vuelos a las islas, las tres primeras noches en Atenas y los dos coches de alquiler (uno para el continente y otro para las islas. Los hemos alquilados en la web de rentalcars, que ya hemos utilizado anteriormente y nos ofrece confianza). Además, teniendo en cuenta que es temporada alta en las islas, reservamos también los alojamientos allí y los ferry de traslados entre islas.
Los alojamientos en el continente los vamos reservando sobre la marcha, algunos de ellos incluso en el mismo día. El albergue del monte Olimpo sí que lo reservamos previamente, ya que tiene bastante afluencia.
Preparados pues, para conocer Grecia, su historia, su gastronomía, sus montes, sus playas y sus gentes.
Cuaderno de Bitácora
10 de Julio de 2019: Atenas
Nuestro viaje empieza desde Bilbao, donde cogemos un avión a las 8:00 de la mañana. Hacemos trasbordo en Munich, donde nuestro segundo vuelo sufre un buen retraso y llegamos a Atenas a la 16:30, hora local. Recordad que es una hora más que en España. En el aeropuerto hay un metro (linea 3) que te lleva al centro y podemos bajarnos en la parada Monastiraki, que está a dos minutos andando de nuestro hotel. Salen cada 15 minutos y cuesta 10€ por persona y tarda 40 min. El taxi cuesta unos 35€. Nos decidimos por el metro, pasamos bastante calor, pero ciertamente nos deja al lado del hotel.
Nuestro hotel se llama Fivos y esta ubicado en la calle Athina 23. Un poco anticuado, habitaciones pequeñas y se les había estropeado el aire acondicionado. Vaya calor por las noches! No obstante, su ubicación tan céntrica merecía la pena. Después de dejar las maletas cogemos un plano y nos vamos ubicando en la city y localizamos la Biblioteca Nacional, lugar en el que hemos quedado mañana para el freetour. Callejeamos y cenamos en una terraza varios platos de picoteo. El primer contacto con la comida griega es muy satisfactorio, nos va a gustar!!!
11 de Julio de 2019: Atenas
Nos levantamos a las 8:30 y desayuno en el hotel. No está mal el desayuno. Hemos reservado un Freetour de 3 horas para visitar la ciudad, que se llama Dionisio. Os pongo aquí el enlace porque francamente merece la pena:
Empezamos a las 10:15 en frente de la Biblioteca Nacional, junto a la estatua (está a unos 11 minutos andando de nuestro hotel). El freetour es espectacular, para mi uno de los mejores en los que he estado. El guía es un chico de Donosti llamado Juan, muy entusiasta, que nos ameniza la visita durante aproximadamente 3 horas. Se le nota la pasión por la ciudad y por su trabajo, y se desvive para que el grupo esté a gusto.
Durante la visita vemos lo siguiente:
Trilogía de edificios neoclásicos: Biblioteca Nacional, Primera Universidad de Grecia y la Academia de Adriano. Tres edificios que están seguidos.

Templo de Zeus y el Arco de Adriano: con el guía no se puede entrar al Templo de Zeus, ya que es un recinto cerrado donde hay que pagar entrada. No obstante, desde la valla se ve bastante bien, ya que solo quedan 3 o 4 columnas de pie. El Arco de Adriano se encuentra fuera del recinto y por tanto accesible para cualquier transeúnte.


Jardín Nacional: durante la visita atravesamos el Jardín Nacional. Es enorme, y tiene pinta de ser el pulmón de Atenas con un montón de plantas y árboles de diferentes especies. Justo al caer la noche cierran las puertas de acceso al parque, por lo que hay que andar con ojo de no quedarse encerrado, en caso de acudir al parque a ver el atardecer.
El estadio Olímpico Panathinaikó y la primera Villa Olímpica Zappeion: el estadio es impresionante. No entramos dentro pero se veía bien desde fuera. Se utilizó en los dos juegos olímpicos modernos celebrados en Grecia, el primero en 1896 y el segundo en 2004. El Zappeion es la primera Villa Olímpica de los juegos olímpicos modernos, también utilizada en las olimpiadas de Atenas de 1896 y 2004.


Plaza Syntagma y Palacio del Parlamento: aquí podemos ver como hacen el cambio de guardia. Es muy curioso de ver y muy recomendable acudir a alguno de los cambios. Se efectúan cada hora.

Plaka: en la plaka se ubican tres recintos que se visitan por separado: Biblioteca de Adriano, Agora Romana y Agora Antigua. El guía nos la explica por fuera como en el resto de recintos. Para aquellos que quieran explorar más a conciencia pueden coger una entrada conjunta que te permite ver varios de los yacimientos arqueológicos de la ciudad. Nosotros no lo hacemos, pero porque la verdad es que desde fuera se aprecian bastante bien.
Acrópolis: finalizamos a los pies de la Acrópolis donde el guía nos explica lo que vamos a ver cuando accedamos a dicho recinto. Además nos recomienda algún restaurante y nos comenta algunas curiosidades, como por ejemplo, que en Grecia es costumbre que cuando vas a un restaurante te saquen una jarra de agua del grifo de manera gratuita. No obstante, en algunos sitios turísticos te sacan agua embotellada sin que la pidas, pero te la cobran si la abres.
Cuando finalizamos con la visita comemos en el restaurante Savva, en el comedor que tienen en la azotea, con vistas increíbles a la Acrópolis. Comimos una ensalada enorme, unas croquetas de patatas con carne y unas brochetas de carne con salsa de yogur. El restaurante nos lo había recomendado el guía. Después de comer volvemos al hotel a echar una siesta, por lo contundente de la comida. Hay que tener cuidado con lo que se pide en los restaurantes ya que las raciones son bastante grandes.

Tras la siesta callejeamos por la ciudad. Atenas tiene mucha vida, tiendas y bares. Terraceamos un poco y cenamos en Po Boys unas alitas de pollo ultra empanadas. Había mucho ambiente de marcha juvenil, pero estamos agotados y nos retiramos a descansar. Esta noche dormimos mejor, porque la noche está más fresca y nuestra habitación también.
12 de Julio de 2019: Atenas
Nos volvemos a levantar para las 8:30, desayunamos y para las 9:30 llegamos a la Acrópolis. Compramos bastante rápido las entradas que cuestan 20€ por persona, y entramos también bastante rápido. Hacemos caso al guía de ayer y al subir la primera cuesta miramos hacia atrás y vemos el estrecho de Salamina, lugar en el que se defendió la democracia frente a los persas. Estamos unas 2 horas y media visitando la Acrópolis. Es espectacular ver el Partenón, las cariátides, en general todo el complejo.


Dejamos atrás la acrópolis y nos dedicamos nuevamente a callejear, que es lo que más nos ha gustado en esta ciudad para conocerla. Nos entra hambre y no había muchos restaurantes cerca, ya que nos habíamos alejado de la zona más turística, pero finalmente encontramos un restaurante en el que solo hay locales, muy auténticamente griego. Comimos gyros de cerdo y un plato de pollo especial. Todo muy rico y barato. Después de comer descansamos un rato en un pequeño parque cercano al restaurante.
Decidimos encaminarnos hacia la colina de Lycabettus, que nos habían recomendado por las vistas y para ver el atardecer. Se puede subir en teleférico, pero nosotros subimos andando. Llegamos demasiado pronto para ver el atardecer, así que disfrutamos de las vistas de Atenas y bajamos.
Para cenar teníamos en mente tres restaurantes que nos había recomendado el guía por la zona en la que nos encontrábamos: Rosalia, Oxu nou y Achileas. Nos decidimos por este último y compartimos una ensalada y unas sardinas. Después de cenar vamos caminando hacia casa y decidimos parar en un bar cercano al hotel. Tomamos un par de copas y probamos un licor llamado Mastiha. Nos vamos a dormir y al llegar hace muchísimo calor en la habitación. Volvemos a pasar mala noche durmiendo.
13 de julio de 2019: Maratón-Osios Lukas-Arejova-Delfos
Hoy nos toca abandonar Atenas y empezar una nueva etapa del viaje por la Grecia continental. Dejamos el hotel sobre las 9 de la mañana y cogemos nuevamente la linea 3 del metro dirección al aeropuerto para recoger el coche de alquiler en Goldcar. En el aeropuerto no sabemos dónde está la oficina y tras varias preguntas nos enteramos que no está dentro del aeropuerto y que pasa un shuttle a buscarnos, pero no sabemos a que hora. Finalmente vemos una mini van en la que pone Goldcar que nos lleva hasta la oficina. Solo hay dos personas atendiendo y nos cuesta un mundo que nos den el coche. Tiene 70440 kms. Al final del viaje veremos cuantos kilómetros hemos recorrido! A las 12 salimos con el coche y se nos ha ocurrido ir a Marathón a sacarnos una foto con el nombre del pueblo. Son 42 km de carreteras secundarias y tardamos más de una hora. Llegamos al museo y en la entrada hay dos corredores y nos sacamos una foto.

De allí nos dirigimos al monasterio de OSIOS LUKAS. Tardamos unas dos horas aproximadamente. Por el camino paramos en un área de servicio para comer. Comemos una hamburguesa. La primera impresión es que las carreteras son cómodas y se conduce bien. En las carreteras de doble sentido la gente conduce prácticamente por el arcén para favorecer los adelantamientos, lo que está muy bien porque hace la conducción más fluida, aunque esto también tiene a veces sus peligros. De hecho, por las carreteras es común ver unos mini altares que están dedicados a personas fallecidas en accidentes de tráfico. Las autopistas están muy bien y cada ciertos kilómetros pagas un peaje de 2 o 3€. Parecen baratas, pero cuando haces un trayecto largo, a lo tonto a lo tonto, ya vas dejando dinero. Hay muchas gasolineras cada poco tiempo, excepto en las autopistas, que están más espaciadas. No obstante, siempre que pasas una gasolinera en la autopista, te avisa de a cuantos kilómetros está la siguiente.
Llegamos a Osios Lukas. Al monasterio hay que entrar vestido con decoro, pantalones por debajo de la rodilla y hombros cubiertos. Es un sitio muy tranquilo. La Iglesia tiene planta octogonal de estilo bizantino. Están decoradas con muchas pinturas. La entrada cuesta 4€ por persona y se tarda entre una hora y una hora y media en verlo. En verano está abierto entre las 8:00 y las 19:00.


Del monasterio nos dirigimos a la localidad de Arejova, un pueblo de montaña famoso por su estación de esquí. Ahora en verano no está muy concurrida, pero merece la pena hacer un alto para conocerla. Vemos la iglesia que está en lo más alto del pueblo y compramos dos quesos típicos a un señor.

Ha sido una pequeña parada antes de llegar a nuestro destino final: Delfos. Nos alojamos en el hotel Orfeas, con su «párking gratuito», que básicamente es aparcar en la calle. Cenamos en el restaurante Vakhos con unas vistas espectaculares al golfo de Corinto. Cenamos queso formellas típico de la zona, que se sirve frito, una Mousaka un poco sosa y cordero con patatas fritas caseras que estaba muy sabroso. Pedimos el vino de la casa que resulta ser un poco peleón y de postre nos sirvieron fruta gratis: melón, sandía y nectarina. Según avanza nuestro viaje nos damos cuenta de que es muy habitual que te saquen fruta de postre de manera gratuita.
14 de julio: Delfos – Galaxidi
Estamos perezosos y no madrugamos mucho. El desayuno muy completo: café, zumo, tía mildred, cookies, un quesito del caserío, jamón y queso, un huevo duro, una nectarina, mantequilla y mermelada y rebanadas de pan, y lo mejor de todo: yogur griego casero con frutos del bosque (el mejor que vamos a probar en todo el viaje). Salimos andando hasta el yacimiento arqueológico de Delfos, que es un paseo de 10 o 15 minutos desde el hotel. Cuesta 12€ por persona y decidimos ver primero el yacimiento, luego el museo y finalmente el Oráculo de Delfos, que mucha gente no sabe, pero está fuera del recinto del yacimiento y es una de las imágenes características de Delfos.
Dentro del yacimiento vemos el altar a Atenea, el templo de Apolo, el teatro y el estadio. Está en una colina y vas subiendo entre las ruinas hasta llegar al estadio, que es el que está más arriba. Nos gusta mucho. Es una pena que no tengan audioguías o visitas guiadas gestionadas por el propio yacimiento. La gente que acude con grupos organizados sí que llevan sus guías. Para las personas como nosotros que vamos por libre, solamente tienes unos carteles informativos, y queda un poco escaso para conocer la historia completa del lugar. Esto nos va a pasar en todos los yacimientos que vamos a visitar.




Cuando terminamos, entramos en el museo, donde podemos ver diferentes esculturas encontradas en el yacimiento. Es muy interesante.
Una vez visto el museo, vamos andando a ver el Oráculo de Delfos o Santuario de Atenea, que como he comentado anteriormente, está apartado y mucha gente se lo pierde. Según se sale del yacimiento hay que girar hacia la izquierda por la carretera y seguir caminando durante unos 5 minutos. Está más tranquilo, con menos gente que en el yacimiento y es realmente impresionante.

Durante toda la visita hemos pasado mucho calor y se agradecía cuando encontrábamos alguna sombra. Recomendamos llevar agua, ya que dentro de los yacimientos no hay prácticamente servicios. Hemos estado unas 4 horas en total.
Regresamos al hotel a descansar un poco. Decidimos pasar la tarde en Galaxidi, un pueblo costero. Encontramos un txiringuito con acceso al mar. Nos damos un chapuzón y el agua está muy buena y transparente. Vemos pececitos. Después nos vamos a la zona del txiringuito y tomamos algo. Hoy no hemos comido y devoramos las patatas fritas que nos traen como tapa. Ponen muy buena música.

Damos una vuelta por el puerto. Y nos sentamos en un banco a ver el atardecer. Buscamos un restaurante por internet y cenamos una especie de humus de huevas de pez, un filete de pescado de tiburón empanado que parece que lo han frito en la freidora y que está un poco soso y una sepia rellena de tomate fresco y queso feta muy sabrosa. Regresamos al hotel de Delfos a dormir.

15 de julio de 2019: Termópilas – Litochoro
Desayunamos nuevamente el gran desayuno del hotel Orfeas, hotel muy recomendable para vuestra estancia en Delfos. Hoy nuestro destino final es Litochoro, ya que al día siguiente comenzamos la ascensión al monte Olimpo. Tenemos unas 3 horas de viaje en coche y decidimos parar por el camino a ver las Termópilas, que están a 1 hora de Delfos. Aquí fue donde se libró la batalla entre espartanos y persas, y que se cuenta en la película de 300. Hay una escultura y una placa conmemorativa. No es gran cosa, pero como hemos visto la película nos hacía ilusión hacer una parada para verlo.

Después de esta breve parada vamos rumbo hacia Litochoro. Todo autopistas. Llegamos a nuestro alojamiento: la pensión Olympo. Litochoro es un pueblo de calles sinuosas y el hotel está casi al final subiendo hacia arriba. Un auténtico laberinto. Al llegar, en el jardín hay tres chicos que están esperando al dueño para hacer el check in y nos sentamos con ellos. Son de Israel y han venido para hacer varios trekking de montaña por Grecia. De hecho ellos van a subir al Olimpo desde Litochoro, en lugar desde Prionia como nosotros. Un palizón, ya que desde el pueblo hasta Prionia, último sitio donde dejar el coche, hay unas 3 o 4 horas andando, más otras tantas hasta el refugio. El dueño del hotel es todo un personaje. Reservamos para otra noche a la vuelta del monte, le dejamos ropa para limpiar y nos va a guardar las mochilas mañana.
Tenemos que hacer algunas compras para la jornada montañera de los dos próximos días y es aquí cuando empieza la Odisea de Ulises: vamos a buscar un supermercado en Litochoro que nos ha indicado el dueño del hotel. Primero andando a dos que estaban cerca. Ambos están cerrados porque eran las 15:00 y abrían a las 17:00. Volvemos a por el coche para ir al super más grande que hay en el centro del pueblo y que a estas horas sí que está abierto. Nos perdemos dentro del pueblo durante más de media hora. Perdemos cobertura, no funciona el GPS y no sabemos qué hacer, ya solo queremos salir del pueblo. Estamos sin comer, hace calor y nos estamos agobiando. Llegamos a un párking grande y vemos un bar, paramos para comer algo, miramos a la izquierda y resulta que hemos aparcado al lado del supermercado!! Aleluya. Nos comemos un gyros pita y hacemos las compras. Volvemos a casa a dejar la compra, no sin dificultades, perdiéndonos nuevamente. El dueño es un cachondo y dice que es muy fácil conducir aquí.
Queremos aprovechar el resto de la tarde y nos vamos a ver el castillo de Platamon. Cuesta 2€ la entrada. Esta en un alto. Por fuera es bonito pero por dentro esta bastante ruinoso. Sólo se conserva una gran torre que no se puede visitar por dentro. Lo mejor son las buenas vistas de la costa que tiene.

Cerca de aquí hemos visto que hay una yacimiento en la localidad de Dion, pero llegamos a las 19:00 y cierran a las 20:00. La entrada cuesta 8€ y no merece la pena porque según el chico de la taquilla no nos da tiempo a ver todo. Así que volvemos a Litochoro.
Echamos una cerveza ahora que sabemos donde esta el centro. Elegimos un bar para cenar, pero se les ha ido la luz y después de leer la carta nos dice que solo nos pueden ofrecer unos pocos platos. Decidimos irnos, porque pensábamos que el apagón afectaba sólo a una manzana. Nos damos cuenta de que todo el pueblo está sin luz!!! Vamos a otro restaurante donde tampoco hay luz. La carta también está reducida. Comemos ensalada griega, salmonetes y costilla rib eye. Todo muy rico y muy romántico a la luz de una vela! De postre un dulce de mil hojas muy dulce. Entre tanto volvió la luz. Y nuevamente odisea para volver a casa, nos volvemos a perder para variar.
16 de julio de 2019: Monte Olimpo
Nos levantamos pronto y para las 8:00 desayunamos en el jardín: sandwich de jamón y queso, huevo duro y pan con mantequilla y mermelada. Los israelitas ya se han ido para el Refugio, así que nos los encontraremos por allá más tarde. El día pinta feo, va a llover. Terminamos de preparar las mochilas que nos vamos a llevar y las que vamos a dejar aquí. Cogemos el coche dirección Prionia, último sitio donde dejar el coche antes de iniciar la ascensión.
EL monte Olimpo tiene una altura de 2.919 metros. Prionia está a unos 1.000 metros, por lo que hay que salvar un desnivel de 1.900 metros. No es un monte técnico, pero la dificultad viene por el gran desnivel a salvar en apenas 7 kilómetros. Hay gente que sube y baja en el día, pero la gran mayoría hace como nosotros, sube hasta el refugio A Spilius Agapitos, que se encuentra a 2.100 metros y en la jornada siguiente hacen cima y descienden. El refugio lo tuvimos que reservar con antelación cuando organizábamos el viaje, ya que tiene bastante afluencia, especialmente los fines de semana. La noche cuesta unos 13€ por persona y a parte se paga el desayuno y la cena.
https://www.mountolympus.gr/en/index.php#.XWhEkugzbIU
Dos kilómetros antes de llegar a Prionia, nos desviamos para ver el monasterio viejo de Dionisio. Aquí de momento nos respeta la lluvia. El monasterio estaba en ruinas y lo están arreglando. Muy bonito y tranquilo. Desde el monasterio nos hacemos una ruta de unos 20 minutos para ver una cueva que tiene un mini templo dentro. Conocemos dos chicos de Atenas. Nos dan información del Olimpo. Nos dice que la cumbre de Mytikas es peligrosa si no llevas casco, ya que caen piedras y hay alguna trepada. No nos lo recomiendan si está mojado.


Regresamos al coche, ya con lluvia y a las 11:30 llegamos a Prionia. Llueve a mares. Paramos en el bar que hay junto al parking. Tomamos un cola-cao y un café. Viendo lo que llueve compramos un chubasquero por 5€ que cubre la mochila. A las 12:00 decidimos salir y que sea lo que dios quiera. Tardamos 3 horas y pico en subir, llegando entre las 15:00 y las 15:30. Hay bastantes cuestas y muy pronunciadas, con pocos tramos de descanso. Tenemos que salvar un desnivel de 1.000 metros. No para de llover en toda la ascensión. Dadas las condiciones, cuando llegamos al refugio estamos empapados. Es cierto que por el camino no sentimos mucho frío, pero ya acercándonos al refugio sí que se empieza a sentir frío. Llegamos un poco al limite de fuerzas, porque no hemos hecho ninguna parada ni para beber agua ni para comer algo, porque no habia ningun lugar donde guarecerse de la lluvia. Estamos completamente mojados, pero la ropa de recambio esta seca porque estaba dentro de unas bolsas de plástico. Nos cambiamos de ropa y ponemos la ropa que llevábamos puesta a secar, cerca de la chimenea que hay en el refugio.
En realidad nosotros pensábamos que íbamos a pasar un calor infernal subiendo, e íbamos preparados para ello, no obstante tuvimos mala suerte con las lluvias. Para aquellos que decidáis ir al monte Olimpo en verano tened en cuenta que lo normal no es lo que nos ha pasado a nosotros, sino que lo mas probable es que sea el sol y el calor quien dificulte la subida.
Comemos de nuestra comida unos sándwiches. Conocemos a un español que trabaja en Suiza, que viene acompañado de una chica suiza. Están por trabajo recogiendo muestras de vegetación en el monte. Jugamos los cuatro a la escoba y echamos unas risas mientras va pasando la tarde.
El refugio está muy bien equipado teniendo en cuenta que se encuentra a 2.100 metros de altura. Suben lo que necesitan con unos burros. A las 18:30 llegan los israelitas. Vienen derruidos, sobre todo uno de ellos. Parece que se han perdido y han pasado mucha miseria. Cenamos en el albergue unos espaguetis boloñesa. Nos vamos a dormir pronto, ya que apagan las luces.
17 de julio de 2019: monte Olimpo – Litochoro
Nos levantamos a las 8:00. No llueve pero hay mucha niebla y a penas se ve nada. Algunos deciden subir, pero no suben a la cima de Mytikas, que es la más alta, porque en el refugio les han recomendado que no, y suben hasta Skolio. No ven prácticamente nada con la niebla. Tardan 1h30 en subir y otro tanto en bajar. Llegan sobre las 12:30 al refugio, donde se encontraban esperando las personas que decidieron no subir.
Comemos la comida que nos queda e iniciamos descenso. Bajamos en 1 hora y media a buen ritmo. Ahora hace sol y cielo despejado. Está claro que los dioses no nos han admitido en su morada.
Llegamos a la pensión Olimpo, descansamos un poco, ducha, recogemos la ropa limpia y nos bajamos al centro. Ahora, ironías del destino, se ve la cima del Olimpo perfectamente. Cenamos unas rabas, una cazuela de carne de ciervo con verduras y queso y un souvlaki de pollo.
Llegamos tarde a casa, sobre las 12 de la noche, y cada vez llegamos más directos, estamos empezando a conocer el pueblo.
18 de julio de 2019: Agia Paraskevi – Ambelakia – Trikala-Pyli- Elati – Kalambaka
Nos levantamos a desayunar a las 9:00, lo mismo del otro día. Organizamos las maletas que eran un caos y nos despedimos del dueño. Nuestro destino final de hoy es Kalambaka, pero entre medias decidimos ir haciendo paradas conociendo diferentes lugares.
Salimos hace el valle del Templi, y paramos en Agia Paraskevi. Esta cerca del río y parece un sitio de domingueros griegos, una iglesia pequeña, muchas mesas de picnic, una mini cueva protegida por un cangrejo… Un sitio curioso.

De ahí fuimos a Ambelakia un pueblo muy agradable, donde nos tomamos una cerveza en la plaza del pueblo. El camarero era un chico joven y nos pregunta si nos gusta el pueblo, nosotros le decimos que sí, que es un sitio muy tranquilo. Él comenta que a veces hasta demasiado tranquilo… no vive mucha gente, y los que viven son mayores. El pueblo tiene varias mansiones y está todo empedrado. Damos un paseo muy agradable entre olores de potaje típico de los pueblos.


De ahí fuimos a Trikala. Nada más aparcar encontramos un sitio para comer un gyros pita. Dimos una vuelta por el pueblo, vimos unas plazas, el fuerte, que tenía la torre en obras, y además estaban cerrando, y el barrio otomano. Es un pueblo muy agradable.


Dejamos Trikala y nos vamos a Pyli a ver el monasterio de Porta Panagia. Al entrar salió un chico que es su cuidador. Por 2€ persona nos enseñaba la iglesia por dentro y nos la explicaba. Es pequeña, pero bonita. Ha perdido gran parte de las pinturas de las paredes, y antes era un complejo mayor con varios edificios, pero tras varios conflictos bélicos que se sucedieron en la zona, solo se mantiene el edificio actual.

El chico de Porta Panagia nos recomienda ir a ver el puente de Visarion, que esta cerca. Es un puente de piedra parecido al de Cangas de Onis, lo cruzamos, y a la vuelta echamos una cerveza en una terraza con vistas al puente.

Para llegar a Kalambaka hay dos caminos, uno rápido y otro que pasa por medio de un parque nacional. Decidimos ir por el segundo por las vistas. Pasamos por Eláti un pueblo que parecía sacado de los Alpes. No paramos porque ya estamos cansados y todavía queda un rato para llegar. Continuamos por esa carretera sinuosa que va atravesando el parque Nacional. El paisaje es espectacular.
Llegamos a Kalambaka al hotel Orfeas. Llegamos ya para la cena que tomamos en la calle principal de Kalambaka: risotto de seefood y un mix de carne. Nos vamos a dormir que estamos muy cansados, ha sido paliza en coche. Antes de acostarnos decidimos reservar para mañana un hike tour para visitar Meteora con guía y andando. Nos cuesta 60€.
https://www.visitmeteora.travel/package/meteora-hiking-tour/
19 de julio de 2019: Meteora
Nos levantamos a las 7:30 porque a las 8:30 pasan a recogernos para el trekking que reservamos anoche. Desayuno tipo buffet super completo.
A las 8:25 ya está el guía esperando. Se suma otro más del hotel y vamos recogiendo a otras dos parejas. A las 9:00 empezamos el trekking. Somos 8 contando al guía que es muy majo y habla muy bien inglés.
Vemos un monasterio recién restaurado que solo se puede ver si se va a pie y en verano. Ypapanati. Pertenece al monasterio Gran Meteoron, pero no se usa. No hay que pagar entrada.

Por el camino el guía hace paradas para hablarnos de la historia de Meteora, ver restos de antiguos monasterios o hablar sobre fauna y flora, la cual es muy similar a la que tenemos en España.

Llegamos hasta un alto donde vemos el monasterio de Varlaam, pero hoy está cerrado, así que continuamos hacia el monasterio Gran Meteoron, que es el que vamos a visitar. Hay que vestir con decoro en todos los monasterios, las mujeres no pueden ir con pantalones, aunque estos sean largos, por lo que a la entrada de los monasterio te dejan faldas. Si llevas un vestido que llega hasta la rodilla, entonces no hay problema. El guía nos da una hora para verlo. Es más que de sobra porque, aunque es grande, solo se pueden ver algunas zonas.

A la hora indicada está el guía esperando e iniciamos el descenso, que tardamos una hora en hacer. Terminamos sobre las 14:00. En el autobús vamos hablando con un londinense que se aloja en nuestro hotel.
Para aprovechar la tarde decidimos ir a visitar el monasterio Estefanos. Por el camino paramos a comer un souvlaki mix y unas albóndigas. Visitamos el monasterio, que está regido por monjas, son estrictas con la vestimenta, miran a todas las personas de arriba a bajo antes de dar el visto bueno para entrar. Tienen muchas flores bien cuidadas. Muy agradable.

Ya no tenemos tiempo de visitar más sitios así que, recorremos la carretera panorámica. Paramos en algunos puntos para sacar fotos y volvemos al hotel para ir a la piscina. Merece la pena buscar un hotel con piscina porque normalmente para las 17:00 ya terminas las visitas a los monasterios como muy tarde.
20 de julio de 2019: Meteora
El objetivo de hoy es visitar el resto de monasterios que quedan. Son seis monasterios en total y hemos visto dos, por tanto nos quedan cuatro para hoy. Empezamos la ruta por el monasterio Nikolaus sobre las 9:30-10:00. Es pequeño pero acogedor.

Después vamos al monasterio Vaarlam. Este es grande y es el que vimos ayer por fuera en nuestro hike tour.

Después hemos ido al monasterio Triados que es el que más hay que caminar. Hemos aprendido que los ortodoxos representan la Trinidad con 3 ángeles iguales: a la izquierda Dios vestido de azul mirando a la derecha. En medio Jesús de azul y granate mirando a la izquierda y a la derecha, el espíritu Santo vestido de verde y mirando a la izquierda. Detrás una casa y una encina. Hemos visto la cesta de cuerda que usaban antes para subir y bajar gente y mercancías. También hemos visto en movimiento el mini teleférico que usan ahora en lugar de la cesta.


Y por último hemos visto el monasterio Rosanou. Este también está regido por monjas. Lo tienen muy bien cuidado y muy florido. Hemos terminado para las 13:30.

Vamos a la calle principal de Kalambaka a comer una greek salad y pollo a la plancha con verduras y setas, todo muy sabroso. El pan es casero y está muy bueno. Después de comer volvemos al hotel, echamos una siesta hasta las 16:30 y bajamos a la piscina. Cenamos también en la calle principal. En Litochoro ya nos picó algún bicho, pero lo de Meteora ya es brutal, en cuanto cae la noche nos acribillan. Muy recomendable llevar repelente y afterbite en la Grecia continental. Cenamos una ensalada griega y gyros pork.
21 de julio de 2019: Ioanina – Olimpia
Sobre las 8:00 nos levantamos y tomamos nuestro último desayuno buffet. Nos despedimos de Meteora. Vamos hasta el pueblo de Ioanina, que está a una hora y pico de Kalambaka. Tiene un castillo amurallado y un lago. El castillo es curioso porque dentro de las murallas hay casas modernas donde vive la gente. No hay que pagar entrada. Visitamos la parte de las ruinas, que tienen vistas al lago. Sitio muy tranquilo. Tiene un bar con terraza donde merece la pena hacer una parada.


Nuestro destino ahora es Olimpia. Vamos todo por autopista y cuando llegamos a Patras cruzamos un puente enorme y nos cobran 13,5€ por cruzarlo. Es caro pero ahorras un montón de camino, por lo que merece la pena. A partir de ahí es carretera regional. Son las 15:00 y tenemos hambre. Vamos buscando un sitio en ruta y paramos en un bar que se llama Manitas John, que venia recomendado en google maps. Estaban con una comunión y tenían el comedor lleno. Continuamos y paramos en un pueblecito donde google nos marca varios restaurantes, pero todos cerrados, menos uno. Está solo el camarero y cuando le preguntamos para comer va a la cocina, mira la olla, y nos dice que solo greek salad y huevos fritos. Asi que nos prepara la greek salad, dos huevos fritos para cada uno y un mini filete ruso. La ensalada y los huevos muy buenos, se nota el tomate de huerta. El sitio se llama Stefanou. Nos cobra 10€ y le damos 15€ por las molestias, ya que era obvio que tenía la cocina cerrada.
A las 16:30 llegamos a Olimpia. Nos alojamos en el Hotel Pelops, un hotel muy recomendable. El dueño muy majo nos explica todo en un mapa. Hemos elegido el hotel porque tenía servicio de lavandería, pero al ser domingo hoy no hay. El señor del hotel cree que mañana no habrá ningún problema para que nos hagan la colada. Descansamos un poco en el hotel, ya que hoy nos ha tocado hacer bastantes kilometros.
A las 19:00 salimos a ver el museo de Arquímedes. Es gratuito y dejamos un donativo de 5€. Hay un montón de inventos curiosos. Merece la pena dedicarle un rato, estuvimos solo una hora y se nos hizo corto. Olimpia está preparado para el turista, un montón de tiendas típicas de souvenirs, camisetas, etc. Nos damos también cuenta de que los precios en general son más elevados que en el resto de la Grecia continental que estamos visitando, a excepción de Atenas. Cenamos mousaka y espaguetis marinara pagamos unos 50€, lo que nunca hasta ahora.
22 de julio de 2019: Olimpia – Dimitsana – Stemnitsa – Esparta
Nos levantamos a las 7:30 para ver si solucionamos el tema de la ropa. El dueño del hotel llama a la lavandera y esta dice que sin problema, que desayunemos y le llevemos la ropa. Desayuno continental con zumo de naranja natural. Dejamos las maletas en el coche y llevamos la ropa a lavar a un local cerca del hotel. Para la 13:00 tenemos que volver a por ella.
Nos vamos a ver las ruinas de Olimpia andando. Es un ticket combinado de 12€ para ver el museo arqueológico, museo histórico de los juegos olímpicos y yacimiento arqueológico. Vamos al yacimiento y compramos la entrada.
Entramos primero al museo arqueológico, hay una maqueta que nos ayuda mucho a entender lo que vamos a ver en el yacimiento. Así que recomendamos empezar por ahí.

En el yacimiento vemos el gimnasio, el templo de Zeus donde se guardaba la estatua de Zeus (una de las 7 maravillas del mundo antiguo ya desaparecida), el taller de Fidias donde se hizo dicha estatua, el templo de Hera, dónde se enciende hoy en día el fuego de la antorcha olímpica, y el estadio donde echamos una carrera. En total unas tres horas y pico para recorrer todo el recinto.



Son las 12:30 y nos vamos a echar una cerveza al pueblo para hacer tiempo hasta las 13:00 y recoger la ropa. Justo cuando salimos llegan miles de personas procedentes de uno o más cruceros, una marea de gente brutal. A la 13:00 recogemos la ropa y con el coche nos acercamos al museo de los juegos Olímpicos que esta cerca del yacimiento. En él se explican como eran los juegos olímpicos en la antigüedad.
Dejamos Olimpia y por el camino a pocos kilómetros paramos a comer en un bar que encontramos en la carretera: Barba yiannis. Es un negocio familiar y te hacen sentir como en casa. Comemos greek salad y un estofado de cerdo. De regalo nos dan un trozo de hojaldre con feta que había hecho la madre que es la cocinera. Sandía de postre. Un lugar muy autentico y recomendable, solo alejandonos un poco de Olimpia, hemos conseguido comer de calidad y muy barato. Por todo hemos pagado 14€. Además, el camarero nos toco unas canciones con una especie de guitarra y nos hizo un baile griego.
Siguiente parada: Dimitsana, un pueblo medieval. Tardamos 1h30′ por carretera de montaña bastante estrecha y muy sinuosa. Pueblito muy agradable. Callejeamos y hacemos una parada en una terraza para contemplar el ambiente del pueblo.

Nuestro siguiente destino es Esparta donde tenemos el alojamiento. Por el camino vemos el pueblo de Stemnitsa desde el coche, que también es medieval.
Tardamos otra hora y media en llegar a Esparta por carreteras complicadas, aunque con poco tráfico, íbamos prácticamente solos. Llegamos al apartamento y la chica nos recomienda que mañana vayamos a Mystra, a 5km de allí. Era un apartamento y estaba bien. Nos dejaron preparado desayuno, café, azúcar, leche, mantequilla mermelada casera de naranja y tostadas. Fuimos a ver la estatua de Leonidas que estaba cerca del apartamento. Cerca de la estatua estaban las ruinas, pero pasamos de verlas, están al aire libre sin vallar y sin horarios de visita, así que intuimos que son cuatro piedras y mal cuidadas. Nos vamos al centro que está muy animado y hace buena noche. Cenamos una pizza.
23 de julio de 2019: Mystra – Monemvasia
Desayunamos en el apartamento, ya que nos habían dejado desayuno para tomar. Hemos dormido regular por el calor, porque no teníamos aire acondicionado.
Vamos a Mystras que es un yacimiento medieval, donde estuvimos unas tres horas para verlo, ya que es bastante amplio. Nosotros entramos desde la entrada más baja y tuvimos que subir un gran desnivel hasta llegar al castillo que está en lo mas alto. Hay una entrada intermedia desde donde solo hay 10 minutos de subida hasta la zona más alta. Dimos un paseo agradable. Aquí recomendamos ir con calzado cómodo.


Ahora nos dirigimos a Monemvasia. En un primer momento no estaba dentro de nuestra ruta, pero cuando estuvimos en el monte Olimpo un señor americano nos lo recomendó, y decidimos modificar la ruta para conocer esta península, que es una especie de peñón de Gibraltar. Cuando llegamos nos quedamos en la parte del pueblo antes de cruzar el estrecho que lleva al peñón y nos fuimos a comer una greek salad, unas alitas de pollo barbacoa con patatas y una especie de sándwich muy rico. De postre nos sacaron helado. Nos dijeron que estaba mal para aparcar al otro lado y que mejor coger un bus que pasaba cada media hora. Justo llegamos a la parada cuando salía. Cogimos billete de ida y vuelta en la taquilla que está al lado de la parada, que nos cuesta en total 6€ por dos personas.
Cuando llegamos al peñón empezamos a subir. Vimos una especie de cueva en la pared a la que se podía subir por un camino estrecho, y trepando en algún tramo. Fuimos a explorar y resultó ser un altar.


Luego subimos a la parte de arriba, donde esta el castillo. Era todo piedras, excepto una iglesia que estaba cerrada. Decidimos bajar porque no llevábamos agua y hacía bastante calor. Continuamos callejeando por el pueblo, vemos la plaza, una iglesia y tiendas. Había algunos sitios para bañarse entre las rocas, pero nosotros habíamos dejado la ropa de la playa en el coche.

A las 18:00 cogimos el bus de vuelta. Hoy nuevamente dormimos en Esparta, en otro alojamiento, para estar más cerca de nuestro siguiente destino, Nemea. El alojamiento lo podemos calificar de totalmente espartano. Se suponía que era una apartamento con cocina, y como estaba lejos del centro, paramos en un supermercado y compramos salchichas, queso y pan, para cenar. Cuando llegamos al apartamento, el cual no era fácil de encontrar, vimos que no había con que cocinar. La cocina solo tenía un fregadero y una nevera, no había ni horno, ni microondas ni fuego para cocinar. Hacía calor y había mosquitos. Pero por 20€ la noche, tampoco se puede pedir más, la verdad.
Hicimos una cena fría con las latas de sardinas que nos sobraron del monte Olimpo y el queso que habíamos comprado para las salchichas.
24 de julio de 2019: Nemea – Micenas – Nauplia
Nos levantamos temprano y tomamos un desayuno tan espartano como el apartamento. Zumo de naranja de botella, una naranja y tranchetes de queso con pan.
La primera parada de hoy es el yacimiento de Nemea. Es pequeño y se puede ver tranquilamente en una hora. Nos gustó mucho. Han reconstruido parte del templo de Zeus. Antes solo quedaban 3 columnas y ahora hay 7 u 8. Lo más interesante es que hay unos paneles informativos de como se ha ido haciendo la reconstrucción y se ve también la maquinaria que emplean.

Después de ver el yacimiento y el museo vamos en coche al estadio que está un poco más arriba. Se accede por un túnel.

Ahora toca ir a Micenas dónde vemos un yacimiento de un poblado de la época. La entrada es 12€. Primero vemos el museo pero no hay maqueta. En la entrada hay un arco con dos leones. No están muy conservadas las ruinas y hay que echar mucha imaginación. Hay un depósito de agua al que accedemos por un pasadizo bajando unas escaleras un poco resbalosas y sin luz. Usamos la linterna del móvil. Al final había un pozo de agua. Tardamos unas dos horas en ver el yacimiento y ya es la hora de comer.


Pasamos de Micenas pueblo para comer por ser demasiado turístico, y cuando estamos ya cerca de Nauplia encontramos un sitio de comida a domicilio con google. Nos comemos medio pollo asado con patatas. Esta super bueno y muy barato: comida más bebida 14€.
Llegamos a Nauplia, y antes de ir al hotel, vamos al Castillo Palamidi. Cuesta 8€ la entrada. Es un castillo de la época medieval bastante conservado. Es enorme y solo vemos la mitad, ya estamos cansados por hoy de ver tantas ruinas. Son muy bonitas las vistas que se tienen de la costa y de Nauplia desde el castillo.
Bajamos al pueblo y dejamos las cosas en el Hotel Polyxenia. El hotel es muy bonito. Descansamos un poco y vamos dar una vuelta. Hay un paseo que bordea un peñón, pone prohibido pasar por desprendimientos, pero vemos que todo el mundo pasa, así que nosotros también. Al final del recorrido llegamos a la playa de Nauplia, que es una pequeña cala pedregosa. Volvemos al pueblo a buscar un sitio para cenar. En una web recomendaban uno pero estaba completo y había que esperar mucho tiempo, así que buscamos otro. Nos decidimos por el Restaurante Bizantino. Un gran acierto. Cenamos una dorada y una lubina. Está buenísimo.
25 de julio de 2019: Epidauro – Corinto
El desayuno del hotel está genial. Se toma en la calle en la terraza: sanwich de jamón y queso, jogurt con mermelada casera brutal, tía mildred, pan con mantequilla y mermelada.
Nos vamos a Epidauro a ver el teatro. Cuesta 12€ y estuvimos unas 2 horas viéndolo con tranquilidad. Esta muy bien conservado. Todavía lo usan para conciertos y teatros. Tiene una gran acústica, de hecho hay un punto exacto en el escenario donde la gente da palmadas o tira un moneda y se oye perfectamente por todo el teatro. También hay un yacimiento que vemos.

De ahí nos vamos al yacimiento de la Antigua Corinto. Vemos el museo, el templo de Zeus y el resto de las ruinas. Tardamos unas 2 horas en total. Al salir comemos en un bar cercano: Greek salad y souvlaki de pork. Después de comer nos acercamos a las ruinas para ver el teatro que antes no lo vimos porque estaba fuera del recinto. No queda más que 4 piedras y cuesta imaginarse que es un teatro.

Vamos al alojamiento y es uno de los mejores sitios en los que hemos estado. Apartamento con dos habitaciones, cocina, etc Todavia quedaba tarde y decidimos coger el coche y e irnos a una playa cercana. Bañito y atardecer muy bonito. Cenamos en un restaurante del paseo marítimo. Un mix de pescado.
26 de Julio de 2019: Corinto – Cabo Sunion
Desayunamos en el apartamento de Corinto tostadas con mantequilla y mermelada, pastas y café. Hoy visitamos Acrocorinto, un castillo que está en una colina. Se recomienda ir con calzado cerrado. No hay que pagar entrada y lo exploramos a fondo. Vimos la fuente a la que iba Pegaso a beber que está reconstruida. Las vistas son increibles. Se puede entrar a la torre principal que también está recontruida y puedes ver el paisaje desde arriba. En total tardamos unas 2h más o menos en visitarlo.



Lo último que nos queda por ver es el famoso Canal de Corinto, una autentica obra de ingenieria, es impresionante. Fue una pena que en el rato que estuvimos no cruzó ningún barco.
Hay que tener en cuenta que el punto del Canal de Corinto que te marcará el GPS, probablemente sea la carretera que hay para cruzarlo. Este no es el punto en el que se puede ver el Canal de Corinto como puedes ver en las fotos, por lo que tienes que buscar «Korinth Bridge». Justo al lado hay una empresa de jumping y es justo en ese punto donde está el puente que puedes cruzar andando. Antes de llegar al puente hay un pequeño restaurante-cafetería, además de un par de tiendas y un parking gratuito, que está justo en el arcén de la carretera, donde puedes dejar el coche en batería y desde ahí cruzar andando la carretera y acceder al puente para ver la panorámica del Canal de Corinto.

Desde aquí poco a poco vamos en dirección hacia Cabo sunion. Primero paramos en Koropi, donde tenemos el alojamiento de esta noche, para poder dejar las mochilas ya que luego queremos dejar el coche. El apartamento está muy bien y tiene una terraza brutal. Hemos elegido esta localidad por la cercania al aeropuerto, ya que mañana tenemos vuelo a primera hora de la mañana. La dueña es muy simpatica y nos recomienda un bar cerca para comer pescado. El dueño y cocinero es un señor mayor muy majo, nos hace un pescado bueniiiiiisimo y super bien preparado y tomamos tambien una greek salad y sandía de postre. Estuvimos hablando un rato con él, era un tipo interesante. Estuvo unos 20 años trabajando en New York, antes de regresar a Grecia, donde quiere jubilarse.
Una vez tenemos la tripa llena, nos ponemos rumbo a Cabo Sunion. Lo impresionante de este sitio es ver el atardecer en el Templo de Poseidon y como llegamos pronto nos vamos un rato a la playa. Hacía las 19:00 nos vamos para el yacimiento a ver el templo de Poseidón al atardecer. Nosotros… y mucha gente más!!! El templo tiene bastantes columnas para lo que es habitual. Vemos al atardecer junto al templo.

Tras ver el atardecer nos vamos a Goldcar a dejar el coche. El apartamento está a 2km y nos llaman a un taxi, pero al ser tan cerca no le interesa a ningun taxista. Así que al final nos acercan los de Goldcar, un gran detalle por su parte. En frente del apartamento hay un sitio de pizzas. Pillamos una y 4 latas de cerveza y cenamos en la super terraza del apartamento. Nos acostamos pronto porque mañana toca madrugar. Se termina la aventura por la Grecia Continental y empieza la aventura por las Islas Griegas. Cuando dejamos el coche marca 72700km, por tanto hemos recorrido 2.260km en total.
27 de julio de 2019: Santorini
A las 6:30 hemos quedado para el transfer al aeropuerto. Nos lleva el marido de la dueña. Habla algo de español porque es patrón de barco y estuvo navegando por España. El vuelo es a las 8:00 de la mañana. El vuelo es corto y enseguida estamos en Santorini. Recogemos el coche de alquiler, un Citroen C1. Es chiquitico y menos mal porque las carreteras son estrechas y hay bastante tráfico. Vamos al camping donde tenemos reservado, Santorini Hostels, pero era muy temprano. Aprovechamos a ver un par de pueblos. Visitamos Pyrgos que es un pueblo bonito. Teníamos hambre y tomamos un sándwich aunque eran las 11 de la mañana. Vimos un poco el pueblo y fuimos hasta Akrotori y de ahí a la Playa Roja. Avisan de peligro por desprendimiento antes de acceder a ella. La playa es muy bonita, el color rojo del agua se lo da el color de la piedra. El aceso es un descenso entre piedras y está bordeada por un acantilado también de piedra rojiza, donde son evidentes los desprendimientos que se producen. Estamos un buen rato ahí, la playa esta muy concurrida. Hay muchos pececitos.

De ahí volvemos al camping Santorini Hostels sobre las 6 y pico de la tarde. Nos dan la habitación. Es una tienda un poco pequeña con cama pequeña. Descansamos un poco y vamos al centro de Fira andando. Vamos a la oficina del ferry para imprimir los ticket para ir a Naxos. Además hemos cogido online una excursión para mañana a las 14:00 de 20€ para ver la isla volcánica que está en la caldera, donde se pueden ver fumarolas, ademas incluye un baño en aguas termales y nos preparan el ticket para mañana. Damos un paseo por Fira y vemos el cable car que te lleva al puerto viejo, hay buen desnivel. Busco un restaurante por Google. Tenemos suerte porque no suele haber sitio sin reserva. Miguel cena cordero y yo salmón. Todo buenisimo, con vino blanco. De ahí nos vamos a dormir. En el camping hay fiesta hasta las tantas y luego se oye mucho la fiesta de algún garito cercano. No obstante no hace demasiado calor y dormimos bien.

28 de Julio de 2019: Santorini
Desayunamos en el camping huevos fritos con patatas tomate y pepino, zumo de naranja y café. Nos vamos hasta Oia, un pueblo muy bonito donde está la típica foto de Santorini con las cúpulas azules. La gente se mete entre las casas buscando la mejor foto y eso no gusta mucho a los vecinos, por lo que hay que tener cuidado de no meterse en zona prohibida. Callejeamos y bajamos hasta el puerto, que son un montón de escaleras y echamos una cerveza. La gente sube en burro pero nosotros lo hacemos andando.

Volvemos Fira y comemos en el restaurante Mama Mía una greek salad y souvlaki chicken. Posteriormente nos dirigimos al Puerto Viejo de Fira. Si el puerto de Oia nos ha parecido que tiene muchas escaleras, las del puerto de Fira son infinitas. A las 14:00 cogemos el barco de la excursión que reservamos ayer. Nos lleva primero a darnos un baño en aguas termales de color barro. En realidad no está muy caliente, pero si tiene oxido el agua y nos queda la piel amarillenta y el bikini – bañador tambien. Después de media hora de baño a nuestro aire volvemos a subir al barco. La Isla de Satorini es el borde de un crater de un volcán y la caldera esta bajo el mar. En nuestro viaje en barco vamos navegando por la caldera. Paramos en uno de los islotes que está en medio de la caldera y que es muy volcanico. Está deshabitado. Damos un paseo por allí y vemos la zona donde se pueden ver las fumarolas que indican que este volcan continua activo. En total nos dejan una hora libre para explorar el islote. Para las 16:40 estamos en el puerto de Fira. La subida por las escaleras es cañera asi que optamos por subir en cable car por 6€ persona.



Vamos hasta el camping a por el coche y nos vamos a Perissa una playa de arena negra. Estamos allí hasta que se pone el sol y cenamos en un restaurante de pescado. Pedimos un mix para dos y venían 5 peces diferentes. Están buenísimos.

29 de Julio de 2919: Naxos
Nos pegamos un buen madrugón para coger barco a las 6:45h en el puerto de santorini direccion Naxos. Desayunamos en el ferry a precio de tinta de impresora… Damos alguna cabezada y llegada a las 9:00 de la mañana a Naxos. Vemos el templo de Apolo, que está muy cerca del puerto y donde solo se ve una arco al que llaman la Puerta de Naxos. La cuidad es muy bonita y merece la pena perderse por su calles para explorarla. Ya estamos percibiendo que es una isla mucho más tranquila y menos masificada que Santorini.


Dejamos la capital y nos vamos a ver las Ruinas de Dos Kouros. Son dos estatuas que están tumbadas en el suelo. A lo lejos vemos la Cantera de Mármol de dónde sale unos de los mejores mármoles del país.


Siguiente parada Halki, antigua capital de naxos. Damos una vuelta por el pueblo y paramos en un bar a hidratarnos con cerveza y agua, ya que hace un calor infernal. Comemos en el restaurante de la plaza: Halki salad y un estofado de cerdo. Nos vamos para el hotel, que está ubicado en Agia Ana y se llama Plaza Studios. Tiene párking y está en primera línea de playa. Vamos a la playa un rato. Nos da pereza salir a cenar así que vamos a un súper que está al lado y compramos agua y frutas para cenar.
30 de Julio de 2019: Naxos – Mykonos
Desayunamos unos huevos fritos en el bar Sugar Salad, muy cerca del apartamiento. Compramos en el super de ayer comida y nos vamos de ruta playera. Primero vamos a la playa Hawaii beach. La marea está muy alta y no hay prácticamente sitio para dejar la toalla sin riesgo a que venga una ola y la deje empapada. Asi que dejamos las cosas en una roca y nos bañamos. De ahí nos vamos a la playa de Orkos. Es una playa más grande y es tranquila y agradable. Aprovechamos para comer lo que hemos comprado en el super: unos sandwiches.

Nos vamos para el puerto de Naxos, ya que el ferry sale a las 16:40h. Llegamos a 17:10h a Mykonos y nos vamos para Ornos Beach donde está nuestro alojamiento: Marina Blue Ornos. Nos habían dejado la llave en la habitación, el sitio está genial.
Dejamos las cosas y nos vamos a Chora, la capital de la isla. Dejamos el coche en un párking free y vemos los molinos, Little Venecia y callejeamos por la ciudad. Calles empedradas estrechas con escaleras y puertas y ventanas de colores. En Little Venecia nos tomamos unos cocktails mientras disfrutabamos de una puesta de sol espectacular. Vimos tambien una iglesia típica de la zona. Para cenar nos decantamos por un restaurante que vimos recomendado en googlemaps. Era un sitio pequeño, con cocina casera: guisado de verduras que era el plato de la casa.
Para bajar la cena dimos un paseo saliendo todo lo que pudimos de la zona turística y callejeando por rincones muy chulos y tranquilos. Llegamos a un molino solitario que dominaba todo el pueblo. De allí tomamos rumbo de vuelta al coche, que era una tiradita, pero como hacía muy bueno, fue un paseo muy agradable.




31 de Julio de 2019: Mykonos
Bajamos con el coche a la zona de restaurantes y tiendas que teníamos en la playa de Ornos y lo dejamos en un parking que nos cobra 3 € por una hora (nos quería cobrar 5 € al principio pero regateamos). Desayunamos y hacemos algunas compras en el super. Hoy toca visitas a playas y nos vamos a Kapari Beach, una calita que se suponía iba a estar tranquila y resulta que había bastante gente. La cala es pequeña y la marea dejaba poco espacio de arena seca. Nos hacemos un fuerte para que no llega el agua a la toalla. Cuando ya el fuerte no es suficiente para protegernos abandonamos la cala.
De ahí nos vamos a Anó Mera que es un pueblo que está en el interior, que no tiene ABSOLUTAMENTE nada para ver y encima en un restaurante nos tomaron el pelo. Comida normal, poca, cara y encima tardaron un montón en atendernos, tanto al principio para traernos la carta como al final a la hora de traer la cuenta. Muy mal.
Seguimos hacia el norte a la playa de Agios Sostis. Esta playa es grande y estuvimos muy a gusto. Es una playa “salvaje”, sin servicios, hamacas, etc.
De aquí vuelta a casa, duchita y nos ponemos elegantes para ir a Chora. Dejamos el coche en el parking de confianza y estuvimos callejeando con la intención de buscar un sitio para comer pescado. Habiamos localizado un restaurante que debía ser muy bueno y que se llama Kousaros. Cuando por fin lo encontramos (y es que en Mykonos las cosas no se pueden buscar, las cosas te las encuentras). Nos atiende una camarea que está en un atril, y tras mirarnos de arriba a abajo, nos dice a ver si no queremos mirar la carta antes de entrar. Y la verdad que no es por dinero, pero los precios eran un poco indecentes (que si hay que pagar, se paga, pero pagar pa na, es tontería).
Así que buscamos un restaurante que nos habíamos topado el primer día de casualidad, el Kounelas. Tiene un montón de comedores en el exterior, pero como no hemos reservado nos meten dentro en el primer piso (que tampoco está nada mal). Ahí nos metemos sendas lubinas (una por barba). Pedimos licor de Ouzo, porque no habíamos tomado aún. Nos sacan dos chupitos, pero además, se ve que en el restaurante te invitan a otro licor (muy suave). La gracia es que viene en una botella con forma de pene.
1 de Agosto de 2019: Mykonos
Nos levantamos “con calma”, hacemos las maletas y nos vamos directos a la Paradise Beach, la playa de la fiesta. Realmente es como un megacomplejo hotelero con playa privada. Desayunamos un Gyros Pyta. Nos ponemos a hablar con dos chicas argentinas que están al lado y tienen las piernas todas urticadas. Resulta que a pocos metros de la orilla hay una barrera de coral y que depende de donde la toques te puede provocar esa reacción, debe escocer un monton y en el bar les dan un producto para echarse. Les comentamos que nos extraña ver familias y no oir txundatxunda. Parece que la fiesta empieza más tarde y que se acaba a las 2 de la mañana. ¿En serio?
Ponemos las toallas en un huequito entre miles de hamacas y un poco acojonados nos metemos con las cholas al agua. Resulta que si quieres nadar en agua un poco profunda no tienes más remedio que cruzar sobre el coral. Lo cruzamos con cuidado y realmente merece la pena, porque al otro lado se está más tranquilo y se ven pececitos.
Estamos un rato tomando el sol pero no se podía aguantar de calor. Nos tomamos unas birras en la terraza de un chiringuito y decidimos irnos a la playa de Agios Sostis que ayer nos gustó mucho. Volvimos a estar muy a gusto y disfrutamos de nuestro último día de playa en Mykonos.
Yendo rumbo al aeropuerto encontramos un restaurante que nos gustó mucho, nos atendieron super bien y nos pusimos la botas. Cenamos viendo el atardecer, unos calamares para compartir, pollo con nata y otro plato que no logramos acordarnos.
Echamos gasolina y fuimos a dejar el coche de alquiler. El aeropuerto de Mykonos es enano. Se retrasó el vuelo casi una hora y era casi imposible encontrar un enchufe para cargar el móvil.En el aeropuerto de Atenas estaba el taxista con cartelito esperando. Nos llevó al hotel Kiani Akti en porto Rafti, que estaba a 20 km del aeropuerto y en primera linea de playa. Caemos rendidos!
2 de Agosto de 2019: Atenas – Bilbao
Desayunamos en el hotel, un desayuno tipo buffet que nos gustó y eso que las reviews decían que era malo.Aprovechamos a darnos un chapuzon en la playa y tomar nuestros últimos rayos de sol.
Cogimos otro taxi para ir al aeropuerto. Lo primero que hacemos es forrar las mochilas. Menuda cola había. Luego al mostrador de lufthansa. Menuda cola había. Una vez hecho el checkin y facturado las mochilas, pasamos el control y en seguida embarcamos.
En el vuelo nos dieron de comer. Pero eso no impidió que luego en Munich merendo-cenaramos unas hamburguesotas con buena cerveza.
LLegamos más tarde de lo previsto a bilbao ya que tuvimos retraso nuevamente. Las mochilas salieron relativamente pronto y tuvimos suerte de pillar taxi rápido. Fin.
ENLACES
El objetivo de este Blog es poder compartir con la comunidad viajera información de nuestro viaje para ofrecer ideas a todos aquellos que optéis por viajar a Grecia. Nosotros también aprovechamos los blogs de otros viajeros en la preparación del nuestro y os pongo aquí los enlaces de los mismos:
Guía del viaje a Grecia de 15 días
20 días en Grecia: La ruta (por aire, tierra y… ¡MAR!)
Consejos para viajar a Grecia (y no cagarla)
Viaje a Grecia en 32 días
PUEDES VISITAR MIS OTROS BLOGS DE VIAJES: